Se cumple y se canta su triste elegía.

La libertad, muere en cada esquina y suplica, con voz apagada, un sitio en el que vivir. Yo le ofrezco mi sueño: escribir.

27 diciembre, 2011

Those words in my mind...

Out of the rolling ocean, the crowd, came a drop gently to me,
Whispering, I love you, before long I die.
I have travel'd a long way, merely to look on you, to touch you, 
For I could not die till I once look'd on you,
For I fear'd I might afterward lose you.

***

Now we have met, we have look'd, we are safe;
Return in peace to the ocean, my love;
I too am part of the ocean, my love- we are not so much separated.
Behold the great rondure- the cohesion of all, how perfect!
But as for me, for you, the irresistible sea is to separate us...
As for an hour, carrying us diverse - yet cannot carry us diverse for ever;
Be not impatient - a little space- know you, I salute the air, the ocean and the land.
Every day, at sundown, for your dear sake, my love.

Walt Whitman. 

16 diciembre, 2011

Es una historia que pocos recuerdan.

La gran dama se sentía desconcertada viendo como, altiva, el semblante de su país acechaba desde la sombra. Un solo movimiento, y su alma caería en espirales de tempestad ocultas en lo más profundo de la incertidumbre que la azoraba. ¿Qué le deparaba la suerte y el destino? ¿Qué quería el mundo de ella?

Alzó su mano y con un rápido gesto, empuñó con más orgullo que fuerza, su arma: el coraje. Con una lengua ágil, pronunció las simples palabras que llevarían a la gloria su memoria.

Yo, madre de vuestro universo, de los campos que cultiváis, hija de los mares que cruzan nuestras fronteras, musa de poetas e ilustres y humilde servidora de vuestra voluntad; con lo que me respecta en poder y súplica, os doy la libertad de vivir. Desterrad demonios que os dominen sin palabra y escribir la historia que me precede, que os pertenece. Morid así, en líneas, hojas amarillentas por el paso del tiempo, en campos de eterna sabiduría, pero no dejéis de creer en la imaginación, en vuestros sueños. Levantad naciones de libertad. Escribid, súbditos míos. Es una orden… Os lo imploro
                              
 Poco después, a la muerte de la dama, quemaron cientos de bibliotecas y durante años, siglos y milenios, nadie supo la verdad. Quién escuchara sus palabras, pronunciadas con rabia, ira y temor, grabaría con fuego lento, aquello que se dijo con el alma de quien sería la Literatura, amada nuestra. ¿Quién llora su pérdida? Decidme, ¿Quién la nombra?

                          Susurros de tormenta, se llevan mi alma hacia su tierra. Ansiada libertad.

13 diciembre, 2011

Ò hì shiùbhlainn leat.

No hubo consuelo para Annag Chaimbeul aquella mañana triste. El cielo, las nubes y la maldita niebla que la sumergía en las profundidades, donde yacía su amado, enredaban su pequeño cuerpo con nostalgias. Ailean Moireasdan sucumbió en la tempestad, buscando un sitio para casarse con su joven prometida. Cuando su cuerpo quedó atrapado para siempre en el trono submarino, la delicada Annag transformó su llanto en dulces versos. Invocó el rostro de su querido Ailean mediante el canto triste de súplica que transportaba el viento hacia Scalpay. Pero nadie contestó a su desesperación. 
Pocos meses después, su cuerpo fue encontrado en la playa. Cerca, muy cerca, de donde habían encontrado el cadáver sin vida del marino Moireasdan. 

Desde entonces, los vientos que provienen de la isla de Harris, arrastran con ellos la amargura de ésta triste historia. Se dice que si prestas atención, ambas voces entonan el dueto de congoja, esperando encontrarse en el más allá.

Gura mise tha fo éislean,
moch sa mhaduinn is mi g'éirigh.

Ò hí, shiùbhlainn leat.

Hì ri bhò,hò ru bhì.
Hì ri bhò rinn o ho.
Ailein Duinn, ò hì shiùbhleann leat.

Ma 's e 'n cluasag dhuit a ghaineamh
Ma 's e leabaidh dhut an gheamainn.
Ailean Duinn, ò hì shiùbhleann leat.

Ma 's e 'n t-iasg do choinlean geala,
Ma 's e na ròin do luchd-faire.
Ailean Duinn, ò hì shiùbhleann leat.

Dh'òlainn deoch ge b' oil le càch e,
De dh'fuil do choim's tu 'n déidh do bhathadh.


¡Oh, qué triste me siento
al despertarme temprano por la mañana!

Oh, iría con vos.
Mi Alean de cabellos castaños, iría con vos.

Aunque la arena fuese vuestra almohada.
y  las algas vuestro lecho,
Oh, iría con vos.
Mi Alean de cabellos castaños, iría con vos.

Aunque fueran los peces la luz de vuestras velas,
y  las focas vuestros ángeles,
Oh, iría con vos.
Mi Alean de cabellos castaños, iría con vos.

Aun deleznable por todos, bebería
la sangre de vuestro corazón, una vez ahogado.





P.T.